La transformación más notable que me ha tocado ver es la de Madrid. Hace apenas 45 años, cuando yo llegué a ella por primera vez como estudiante, era una pequeña capital anclada en el pasado, provinciana hasta el tuétano de los huesos, desinformada de lo que ocurría más allá de sus narices, cuyos habitantes miraban con sorpresa y escándalo a las escasas turistas que vestían pantalones y mostraban la orilla de los pechos. No carecía de encanto, desde luego. En ella se podía seguir sin dificultad los escenarios de "Fortunata y Jacinta" de Benito Pérez Galdós, y, casi intactos, los que había descrito Pío Baroja en "La Busca" y "Aurora Roja". Pero era el encanto arqueológico de los museos y las iglesias de antaño, de los seres y las cosas que la historia petrificó.
Medio siglo después, Madrid es, como Nueva York, Londres o Berlín, una ciudad del siglo XXI, en cuyas calles y vecinos se refracta el mundo entero, ni más ni menos como en el "Aleph" borgiano se proyectaba el infinito universo. Para comprobarlo, basta darse un paseo por cualquiera de sus barrios -Lavapiés, por ejemplo, uno de los más abigarrados y vitales-, o, en su defecto, contemplar las imágenes con las que en este libro, Universo Mestizo , 7 fotógrafos se han echado sobre los hombros- sobre sus lentes- la temeraria empresa de capturar el alma proteica de Madrid.
Hay que decir que la realización está a la altura de su ambicioso designio. Esto es Madrid: todas las razas, las religiones, las geografías, las culturas y las costumbres, entreveradas en los barrios de una ciudad. ¿Hay madrileños de viejo cuño que se sientan invadidos, expropiados de su antigua querencia? Sin duda. Pero habrá muchísimos más que se sentirán enriquecidos, multiplicados, modernizados y catapultados a la vanguardia de la modernidad con esta metamorfosis de su ciudad, que en el tiempo de apenas tres generaciones, pasó de ser una ciudad periférica a convertirse en uno de los ombligos que hoy tiene el mundo.
La hazaña de Lola Delgado y Daniel Lozano, quienes concibieron este libro, y de los 7 magníficos fotógrafos que lo realizaron, es ante todo artística. Pero "artística" es una palabra que a veces se carga de una coloración eminentemente formal y toma distancia con las realidades más feas y confusas de la experiencia humana. Las imágenes de este libro son bellas porque, además de la destreza técnica, el buen oficio, la imaginación y la sensibilidad que delatan, son auténticas reveladoras de una verdad transeúnte y escurridiza, que han conseguido aprisionar, en su caótica mezcla, en su formidable diversidad, en su poderosa energía.
El recorrido por Madrid que ofrece " Universo Mestizo "-el inmejorable título lo dice todo- no conoce barreras ni eufemismos: entra a todas partes, explora todos los ambientes, lo ve todo y atestigua sobre todo. Pero con una voluntad de comprensión y solidaridad humana que evita el ensañamiento, la caricatura y la deformación. Por eso, todas estas imágenes, aún aquellas que atestiguan sobre las excentricidades más chillonas y los casos más patéticos, no chocan, sino convocan el respeto, el interés y la amistad.
El adjetivo que más le conviene es vital. Todas estas fotos son testimonio de una sociedad que bulle, que vive en efervescencia, que responde con energía, coraje y voluntad a los desafíos de la existencia, desde la marginación y la pobreza hasta la soledad del aislamiento religioso, cultural y sexual.
Bienvenidos a Madrid, es decir, al vertiginoso mundo, al frenético e incierto planeta que nos ha tocado.
París, 16 de marzo de 2005